Don Antonio León
En memoria de Don Antonio León González,
Una Figura Relevante para historia y la Música Tradicional Canaria
El pasado 8 de junio nos sorprendió la mala noticia del fallecimiento de don Antonio de León González. Aunque había estado hospitalizado, su recuperación había sido rápida porque, a pesar de que ya contaba con 91 años, aún seguía mostrándose como una persona fuerte y muy saludable. Don Antonio fue una figura relevante para la historia de Canarias por su pertenencia a una familia conocida por el histórico nombre de Los Alzados, que residía en los altos del municipio de San Juan de La Rambla. Nació el 11 de septiembre de 1934 en el Lomo Hurtado, conocido luego por el Lomo Los Alzados. Allí se crió y vivió con toda su gran familia agrupada en casas fabricadas para albergar, conforme se fueron casando, a sus tías y tíos por línea materna. El primero en construir su casa allí fue su abuelo, don Anselmo González Ravelo, el patriarca de la familia porque él fue, precisamente, el que compró la finca del Lomo Hurtado a don Andrés Lorenzo Cáceres y Monteverde en 1904.
La vida de don Antonio, por lo tanto, transcurrió desde niño vinculada a la vieja tradición heredada por la Familia Los Alzados, no sólo de los trabajos del campo, sino sobre todo del ancestral pastoreo trashumante, del cual fue su último exponente junto a su padre, don Pedro de León Hernández. Ellos fueron los últimos alzados que hicieron el tradicional recorrido del invierno a través de la costa de San Juan de La Rambla y La Guancha, pues dejaron de ir por el año 1948, cuando él tenía 14 años.
Según don Antonio, en el invierno llevaban todas las cabras a la costa y empezaban el recorrido por el lugar conocido por Marrero, pasaban luego por Las Puntas y el barranco Las Ánimas, y después, por el barranco El Cuarto.En Marrero tenían una cueva debajo del risco y más abajo, la majada, donde las encerraban. En Las Puntas, que están situadas por fuera de Santo Domingo, tenían otra cueva y la majada, que era la Laja Juan Dana, un sitio donde los pescadores solían ir a pescar. Después iban al barranco Las Ánimas, en La Guancha, debajo el Lomo la Barca y allí, en un andén situado en el lado del naciente, tenían también una cueva y una majada en la orilla del mar, como todas las demás. De allí pasaban al barranco El Cuarto, antes de llegar al Empalme, en Icod de los Vinos, donde tenían una cueva y una majada en La Punta.
En el verano las subían a la cumbre, detrás de La Fortaleza, pero cuando su padre se hizo cargo de las cabras de Alberto Báez, que era de Icod, las llevaban a sus tierras porque llegaban hasta la cumbre, precisamente hasta La Fortaleza. No obstante, a veces solían llevarlas a la escapada hasta Pico Cabras porque ya estaba prohibido tenerlas en la cumbre. Pasaban la noche solas y al aclarar el día las bajaban por El Chupadero hasta el corral que tenían en la Casa Forestal del Realejo, que entonces le decían la “Casa la Vera”, donde las ordeñaban y hacían el queso. Antes de eso las cabras podían estar libremente en toda la cumbre, pues todas estaban herradas. Cada cabra tenía un hierro y la marca del cabrero. A las de su padre les hacían un corte en la punta de la oreja izquierda.
Don Antonio, al igual que el resto de la Familia Los Alzados, constituye, por consiguiente, un claro testimonio de la pervivencia hasta el siglo XX, no sólo del calificativo alzado, sino también de la forma de vida característica de los guanches prehispánicos. Esto fue lo que nos llevó a demostrar, mediante un riguroso trabajo de tipo histórico, etnográfico, genealógico y genético, que su ascendencia es igualmente aborigen, de ahí su relevancia para la historia de Canarias.
Versos para don Antonio
Antonio León González,
baluarte de Los Alzados,
era un hombre natural
como sus antepasados.
Él fue nuestro gran maestro
en música tradicional,
todo el que estuvo a su lado
nunca lo podrá olvidar.
Siempre fue un buen amigo
de niños, jóvenes y mayores,
que compartía su saber
sin ponernos condiciones.
El que siguió sus consejos
de su música y estilo
puede afirmar, sin temor,
que es verdad lo que yo digo.
Todo ese don natural
que sólo él poseía,
con alegría y con gozo
con nosotros compartía.
Y nosotros seguiremos
con orgullo y mucho agrado,
donde quiera que vayamos,
defendiendo su legado.
Era un hombre con talento
en música tradicional
con su don autodidacta
muy difícil de igualar.
Todo lo veía posible,
para él no habían barreras,
la música tradicional
le corría por sus venas.
¡Qué Dios lo tenga en la gloria
y que lo asiente a su lado
en ese rincón del cielo
dónde están Nuestros Alzados!
Con todo el cariño de su amigo,
Manolo Domínguez
Isa (Jota del uno)
Pero don Antonio de León fue una figura relevante, además, para la música tradicional canaria porque su vida transcurrió estrechamente ligada a la música conservada por tradición en la histórica comarca de Icod de los Trigos, a través de la parranda existente en su propia familia, llamada por esta razón, Parranda Los Alzados. De esta manera, don Antonio se convirtió muy pronto en un gran cantador y especialmente, en un magnífico tocador de guitarra, por lo cual entró a formar parte de todos los bailes y parrandas que se organizaban en su familia para pasar los ratos de descanso de cualquier día laborable y, sobre todo, en los días festivos. Del gran arraigo que alcanzaron estos bailes organizados por la Familia Los Alzados dan cuenta los que llegaron a celebrarse, incluso, en una gran cueva propiedad de la familia, llamada Cueva Armeña, cuando estuvieron prohibidos como consecuencia de la Guerra Civil Española.

Folias del nueve
De todo ello nos enteramos a lo largo de las entrevistas y grabaciones que llevamos a cabo durante nuestro trabajo de campo iniciado en esta comarca el año 1982. Naturalmente nos permitió conocer in situ la existencia de la Parranda Los Alzados y el valioso repertorio de cantos y bailes que atesoraba. Por este motivo decidimos solicitar una plaza en el Colegio Público «La Pared» de Icod el Alto, y aplicar la pedagogía Freinet relativa a la investigación del medio en el área de música para la Segunda Etapa de la antigua Educación General Básica durante el curso escolar 1983-1984. Esto supuso que don Antonio, que se había establecido en Icod el Alto desde 1959 con su familia, entrara a formar parte, en calidad de maestro de la música tradicional de la comarca, tanto como cantador, como tocador de guitarra, y que poco más tarde siguiera sus pasos la mayoría de los integrantes de la citada Parranda Los Alzados y antiguos bailadores y bailadoras de la zona, encabezados por don Felipe Fumero Luis y su esposa, doña Mercedes Pérez González. De esta manera fue como surgió, en 1984 y a propuesta de nuestros alumnos y alumnas, un grupo de difusión de esa música tradicional, que en su honor, se denominó Grupo de Música Tradicional Los Alzados. Don Antonio, a partir de entonces, se convirtió en el maestro por excelencia de dicho Grupo Los Alzados, tarea que desempeñó siempre con mucha ilusión y de forma totalmente altruista. Y altruistamente, también, asumió su labor de enseñanza como Maestro de Maestros, acompañándonos en cuantos cursos de Música Tradicional impartimos por las Islas a profesores y estudiantes universitarios.

Brindar de una manera tan generosa su saber cultural y especialmente musical a las jóvenes generaciones constituyó un argumento, más que suficiente, para que su labor fuera debidamente reconocida en varias ocasiones junto a los demás Maestros del grupo. Entre esos reconocimientos tenemos que destacar el Premio Canarias de Cultura Popular otorgado por el Gobierno de Canarias en 2012; la Medalla de Oro de la Villa de San Juan de La Rambla, en ese mismo año; y la Medalla de Oro al Mérito Cultural de la Villa de Los Realejos, en 2018. Afortunadamente, don Antonio pudo disfrutar de todos estos reconocimientos e incluso, cuando ya contaba con más de 90 años, de haber podido participar en el programa Orígenes, dirigido por José Manuel Ramos y emitido en la Televisión Canaria y paralelamente, en la grabación del primer CD de la Colección de Música Tradicional Canaria, editado por los Ayuntamientos de San Juan de La Rambla, Los Realejos y La Guancha en 2025 y reeditado poco después por el Gobierno de Canarias y el Grupo de Investigación de la Música Tradicional Canaria GUATIMAC.

A nuestro Maestro
Quizá peque de audaz
haciendo esta poesía,
pero bendigo este día
aunque resulte locuaz.
Quede mi alma en paz,
pues es mucho lo que siento,
por eso en este momento
lo quisiera relatar
para poder explicar
lo que yo siento por dentro.
Hace muchísimo tiempo,
desde los años ochenta,
que se empeñó en esta gesta
y sin mayor contratiempo,
no he visto mayor acierto.
Carmen Nieves Luis García
fue la que pretendía
conservar nuestras costumbres,
como quien dice la lumbre,
que esa gesta merecía.
Se rodeó de Maestros,
los más grandes de la tierra,
con el saber que esto encierra,
y sin prisa, pero diestros,
puso empeño en el amuestro.
Un maestro de esos grandes
fue Antonio León González,
de ellos, sin duda, el mejor,
lo digo de corazón,
pues como él no hay iguales.
Muy honesto y muy sincero,
caballero de palabra
y el centro de la parranda
por parrandero muy bueno.
Era todo un caballero,
un señor muy educado
y tocador respetado,
que igual al chico que al viejo
siempre dio buenos consejos
como si fuera un hermano.
Por más de cuarenta años
compartimos experiencias
y disfrutamos vivencias
sin que hubiera ni un engaño,
ni siquiera un desengaño.
Ni en Canarias ni por fuera
jamás se vio una protesta
en sus ojos, desairado,
y siempre regocijado
su rostro lo manifiesta.
Hoy nos sentimos muy tristes
con el alma hecha pedazos,
pues se rompieron los lazos
el día que tú te fuiste
y para el cielo partiste.
A pesar de tu partida,
nos sentimos satisfechos
por compartir muy contentos
tantas parrandas vividas.
Mi querido don Antonio
tú fuiste un gran baluarte,
por eso los que dejaste
te nombramos Patrimonio.
Yo doy fe y mi testimonio
y lo hago de buen grado
como todos Los Alzados
que compartimos contigo.
No es ningún desatino,
lo hacemos con sumo agrado.
Les relato mi sentir
porque lo llevo en los genes
y el mayor de los placeres
es despedirme aquí
con un cantar para ti
que puede llegar al cielo:
“Todo el hombre parrandero
no se debe de morir,
él debe de divertir
a todos sus compañeros”.
Juan Rodríguez López

Pero lo más importante es que su gran sabiduría ha quedado impregnada para siempre en la memoria de toda su familia y de todos los que fuimos sus alumnos y alumnas, para los que, además, seguirá siendo siempre un modelo inigualable de caballerosidad y de hombría de bien y el mejor cantador, tocador y maestro de la música tradicional conservada en Icod el Alto y en general, en toda la comarca de Icod de los Trigos.
GRACIAS, QUERIDO E INOLVIDABLE MAESTRO
Carmen Nieves Luis García Grupo de Música Tradicional Los Alzados
Parranda de la Familia Los Alzados
Grupo de Investigación de la Música Tradicional Canaria GUATIMAC

Malagueña del seis
